LA HOMEOPATÍA Y ALGUNOS DE SUS FUNDAMENTOS

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LA HOMEOPATÍA Y ALGUNOS DE SUS FUNDAMENTOS
0 13 octubre, 2016

Por experiencia propia, me doy cuenta de que la mayoría de los médicos convencionales (o alópatas, término acuñado por el Dr. Hahnemann) desdeñan el uso de la medicina homeopática, porque piensan que es una falacia, algunos piensan que es un placebo y los pocos, se toman la molestia de estudiarla y descubrir lo que veremos en resumen, en estas páginas, una medicina eminentemente clínica y con sus bases científicas firmes.

El descubrimiento y el desarrollo de la medicina homeopática se le acreditan al Dr. Samuel Hahnemann (1775-1843), un brillante médico alemán. Debido a su desilusión e insatisfacción con los acercamientos médicos de sus días, desarrolló un sistema basado en el principio único de “lo semejante cura la semejante”. Este principio se encontró en los antiguos escritos médicos griegos y existía en la medicina folclórica alemana de los tiempos de Hahnemann. Su nuevo sistema de curación, se basó en un descubrimiento hecho con relación a los efectos de la corteza de la quina sobre la malaria.

En el tiempo en que Hahnemann practicaba la medicina, la quina era el tratamiento de elección para la malaria. Uno de los principales síntomas de la malaria, son las fiebres intermitentes. Hahnemann experimentó en él mismo al tomar dosis múltiples de quina por varios días. Para su sorpresa, la quina le hizo tener todos los síntomas de la fiebre intermitente de la malaria. En otras palabras, el tratamiento para la malaria reprodujo los síntomas de la malaria en un individuo sano. Fue este descubrimiento el que lo hizo que investigara a través de varios textos de literatura médica de sus días para obtener mayor información sobre el principio de lo semejante. Esto, él lo formalizó más tarde en un concepto conocido como la ley de los semejantes.

Hahnemann razonó que la quina curaba la malaria por que creaba una enfermedad artificial dentro del cuerpo, similar a la malaria, la cual, estimulaba los propios mecanismos de defensa del cuerpo. Tales defensas corporales son activadas por un principio conocido en la escuela médica Hipocrática como Vix Medicatrix Naturae. Al traducirlo, puede referirse como los poderes curativos de la naturaleza. Si la quina curaba por el principio de “lo semejante cura lo semejante” (tratar enfermedades con medicinas que se sabe, reproduce los síntomas de la enfermedad), entonces otras drogas podrían usarse en la misma forma, una vez que sus acciones sobre una persona sana, se hubieran determinado.

En resumen, las 3 leyes básicas de la homeopatía son: La ley de los semejantes (similia, similibus curentur), el remedio único y la dosis infinitesimal. Desde que Hahnemann inició sus estudios de cada planta o substancia sobre individuos sanos, a este proceso se le conoce como experimentación pura. Como comentario, es bueno hacer notar aquí que muchos de los resultados obtenidos de fármacos experimentados en animales, no pueden aplicarse en igual forma en los humanos.

Cada remedio experimentado produce un cuadro de perturbaciones distinto, individual, que difiere de las perturbaciones ocasionadas por otros remedios. Esta serie de perturbaciones engendradas en los experimentadores por cada remedio experimentado, y el conjunto de patogenesias o sea la serie de cuadros de enfermedades artificiales, forma lo que Hahnemann llamó la Materia Médica Pura.

Como ya indiqué, una ley fundamental de la homeopatía, es el uso de un solo remedio (muchos médicos homeópatas han dejado de ser unisistas), pero en aquellos tiempos, hace aproximadamente 170 años, Hahnemann utilizaba dosis altas, casi tan altas como en la medicina Galénica, lo cual, al producir la enfermedad artificial, más los síntomas de la enfermedad natural, causaba un agravamiento muy molesto para el paciente, por lo que Hahnemann investigó el motivo de esta agravación y sospechando de la cantidad del remedio (dosis) , en todos los casos clínicos, comenzó a disminuirla, notando con asombro que, mientras más pequeña era la cantidad de la medicina, menos molestias se presentaban en los enfermos y la curación se lograba más rápidamente. Hay que recordar las palabras de Paracelso; “La dosis convierte a un agente venenoso en un agente curativo”.

Ciertas medicinas, aún en simples gotas de tintura, eran motivo de agravación y meditando sobre ese asunto, tuvo la idea de diluir una gota de tintura en 99 de alcohol, teniendo en esa forma diluida la medicina al centésimo; en esa proporción, aplicada a los enfermos, todavía ocasionaba molestias innecesarias por cuyo motivo, siguió diluyendo las medicinas en la misma proporción, dos, tres, seis, diez y hasta 30 veces; con las medicinas diluidas en esa forma y aplicadas a los enfermos, obtuvo curaciones sorprendentes. Esto dio origen al descubrimiento de la actividad de las pequeñas dosis (dosis infinitesimal).

Así pues, tenemos que triturar el remedio (si es insoluble) o diluirlo (si es soluble) se llama potencialización. La trituración sucesiva y la dilución sucesiva van ocasionando la disgregación molecular de la sustancia – remedio y van despertando la actividad o fuerza reconcentrada en el mismo y la liberación de esta energía o fuerza, conseguida con las trituraciones y diluciones, es lo que se le llama potencializar el remedio y esto sólo lo hace la homeopatía.

Aquí es donde los médicos alópatas tienen problemas en aceptar la existencia de esta fuerza, pero esto lo resolveremos científicamente más adelante. La liberación gradual de la materia-remedio o potencialización, puesta en contacto con el organismo, ya sea en la experimentación, o en la clínica, reveló cosas sorprendentes; mientras más grande era la dilución, mayor era la actividad del medicamento y se extendía a la esfera psíquica del enfermo. Por eso, en términos generales, las diluciones bajas se usan para enfermedades orgánicas y las diluciones altas (arriba de la 200 C) se usan para enfermedades mentales.

A través de la experimentación pura, Hahnemann fue descubriendo más detalles con respecto a la respuesta que presentaba cada experimentador debido a sus particularidades personales, individuales. De aquí surgió el conocimiento de la individualidad morbosa y medicamentosa tan importantes en la homeopatía.

Otra de las leyes que descubrió Hahneman y amplió su discípulo Hering, fue la curación que dice: “la curación se efectúa de arriba hacia abajo, de adentro hacia afuera, de los órganos más importantes a los menos importantes y los síntomas se reproducen en orden inverso a su aparición”.

En la experimentación, nunca debe de repetirse la dosis mientras se estén manifestando síntomas de la anterior.

En la curación, nunca debe de repetirse el remedio, mientras se esté manifestando una franca mejoría, la que se conoce por la eliminación sucesiva de los síntomas. Hahnemann también reconoció que existían recidivas en los padecimientos agudos y descubrió que tenían relación con los antecedentes hereditarios y familiares y a estas entidades les llamó Miasmas o enfermedades crónicas.

Nuestra medicina alopática cambia continuamente, ya que a un medicamento se le atribuyen ciertas características curativas y a los pocos años se le descubren más efectos colaterales indeseables (iatrogenia), por lo que es retirado del mercado y lo substituye otro, con el que sucederá muy probablemente lo mismo. La iatrogenia produce aproximadamente el 20 % de todas las hospitalizaciones de todo el mundo. Y con respecto a la homeopatía, puedo afirmar con toda la certeza, que la patogenesia de las 600 substancias estudiadas y publicadas hace 110 años, es idéntica en nuestros tiempos, es decir, no ha cambiado, ni cambiará, ya que se basa en la experimentación pura en seres humanos sanos.

De esta manera “el veneno”, “la medicina” y la substancia supuestamente “inerte” yacen a lo largo de un espectro — su efecto en el organismo es determinado por su dosis y modo de preparación en perfecta armonía con la leyes de Arndt-Schulz y Koetschau.

Entre las diferencias más marcadas entre la homeopatía y la alopatía, está la inconsistencia en ésta última. Por ejemplo, el síntoma en alopatía se ve a veces como benéfico, a veces como dañino y no se da ninguna justificación o explicación para esta división arbitraria.

Otra diferencia importante es que, en homeopatía, como en cualquier otra medicina alternativa, no hay enfermedades, sino enfermos, así que la prescripción se basa exclusivamente en los síntomas del paciente.

Un equipo internacional de cientifícos de Canadá, Italia, Francia e Israel, realizó experimentos controlados rígidamente usando los métodos doble ciego que son tan queridos por los investigadores médicos. Estudiaron los cambios microscópicos de los leucocitos usando una dilución de 10 a la 120 de cierto anticuerpo. Este anticuerpo afectó profundamente a las células, pero en esta dilución, no había ni un solo anticuerpo (hay que recordar que después de las 12 C no existe ni una sola molécula del medicamento utilizado). Sin embargo, la solución tuvo un efecto notable sobre las células. Los autores del estudio, opinan, que probablemente (y correctamente) que “campos magnéticos y eléctricos” causan el efecto homeopático.

El equipo envió sus descubrimientos a la revista Británica “Nature”. Nature guardó el artículo durante 2 años, pero finalmente lo publicó en su edición del 30 de Junio de 1988.

La literatura científica está repleta de estudios que demuestran la eficacia de la homeopatía en humanos, animales y plantas. Se hicieron estudios placebo y las plantas que recibieron el placebo no respondieron.

Se ha demostrado en numerosas ocasiones con medicamentos homeopáticos en plantas, el aumento de la actividad enzimática y el aumento en el crecimiento de la planta. La resonancia magnética nuclear ha demostrado que hay actividad subatómica en los remedios homeopáticos comparados con los placebos, que no tienen ninguna. El Dr. Davis Reilly con fondos del Consejo de Investigación Médica de Inglaterra ha hecho varios estudios y señala que la homeopatía ya ha sido probada. A través de 4 años y medio de investigaciones clínicas extensas, se demostró que un tratamiento homeopático para la fiebre de heno era mucho más poderoso que un placebo. Los resultados sorprendentes se publicaron en la revista médica, Lancet en 1986.

FIN PARTE I de II

En lo que se refiere a las dosis mensurables, alopáticas. Recientemente se ha hecho un descubrimiento muy importante, se llama el “efecto invertido” por el Dr. Heiby. La teoría del efecto invertido asegura que hay una buena posibilidad de que la actividad de cualquier substancia u otra entidad que sea promotora o inhibidora de la salud en una dada concentración, puede invertir su acción y hacerse respectivamente promotora o inhibidora de la salud en una concentración diferente. Esta inversión de promoción de la salud a inhibición de la salud y viceversa, se le llama efecto invertido. Un ejemplo, cuando el Dr. Roy E. Albert expuso ratas a rayos beta, encontró que dosis de pequeñas cantidades de 230 a 1900 rads produjeron pocos tumores. Cuando empleó concentraciones más altas de rayos beta, la incidencia de los tumores aumentó. El conteo de los tumores se maximizó a cerca de 4000 rads. Entonces se produjo el efecto invertido con menos tumores a 5,000 rads y aún menos a 10,000 rads.

Muchos ejemplos se pueden encontrar en las acciones fisiológicas de vitaminas y minerales. En dosis extremadamente bajas, la vitamina C, por ejemplo, puede actuar detrimentemente como un pro oxidante. Luego en dosis más altas, muestra un efecto invertido y actúa benéficamente como un antioxidante.

La teoría energética homeopática sugiere que los humanos son algo como los electrones de un átomo. Los electrones dentro de un átomo ocupan las capas energéticas o dominios espaciales que se conocen como órbitas.

Cada órbita posee ciertas características energéticas y de frecuencia dependiendo del tipo y peso molecular del átomo. Para excitar o mover un electrón en la siguiente órbita más alta, uno necesita entregarle energía de una frecuencia específica. Solamente un quanto de los requerimientos energéticos exactos, causará que el electrón brinque a una órbita más alta. Esto también se conoce como el principio de resonancia, en el cual, los osciladores sintonizados sólo aceptarán energía en una banda de frecuencia estrecha. A través del proceso de resonancia, la energía de la frecuencia apropiada excitará el electrón para moverlo a un nivel más alto o estado energético en su órbita alrededor del núcleo. Los seres humanos pueden ser similares a los electrones en que sus subcomponentes energéticos ocupan diferentes modos vibracionales que podemos llamar órbitas de salud y órbitas de enfermedad. Para el ser humano cuyos sistemas energéticos están en una órbita de la enfermedad, solamente la energía sutil de la frecuencia apropiada, será aceptada para cambiar el cuerpo en una nueva órbita o estado estable de salud. Los remedios homeopáticos pueden entregar ese quanto necesario de energía sutil al sistema humano a través de un tipo de inducción de resonancia. Esta inyección de energía etérea mueve al sistema del modo de enfermedad vibracional a la órbita de salud.

El alza de frecuencia energética de la homeopatía es la probable razón detrás de la exacerbación inicial de los síntomas vista por los médicos, cuando se da el remedio apropiado. Esto se llama crisis de curación y generalmente ocurre previamente a la resolución completa de la enfermedad.

A los pacientes, se les da una dosis de frecuencia específica de energía sutil que ayudará a sus cuerpos a resonar en el modo necesario para retornar sus sistemas a un estado de salud o bienestar. El modo vibracional curativo, mejorado por el remedio, causa los síntomas exagerados de la enfermedad que se experimentan por el paciente durante la crisis de curación. La homeopatía usa el espectro de diversas frecuencias de la naturaleza para descargar las toxicidades de la enfermedad. Este método permite que se recuperen el orden y el equilibrio en el sistema energético humano. Desde el punto de vista específico de las frecuencias de la homeopatía, se ha dicho que existen los tratamientos para todas nuestras enfermedades dentro de la naturaleza.

El modelo de Newton de medicina no cuenta con, ni cree en estos sistemas energéticos. El modelo de Einstein de la materia como un campo de energía nos da una armadura en la cual podemos realísticamente ver y comprender estos sistemas de energía sutil. Los fenómenos, tales como la curación por imposicion de manos y la medicina homeopática se presentan a la ciencia con observaciones repetibles que no pueden ser explicadas enteramente.

En lo que concierne a los miasmas, podemos decir que son la información acumulada de nuestros ancestros; equivaldría por ejemplo, a decir que existe evidencia indirecta de que los individuos del grupo sanguineo O tienen un riesgo más elevado de padecer una enfermedad úlceroduodenal y también que los antígenos del sistema mayor de histocompatibilidad HLA-B5 y HLA-B12 están en asociación con la úlcera duodenal.

La homeopatía funciona si se usa correctamente y su efectividad no se puede negar después de 175 años de existencia, sin cambio alguno en sus postulados que son tan ciertos hoy, como el día en que se descubrieron.

La impartirición de cursos de post-grado sobre homeopatía, beneficia a los médicos alópatas desempleados y lo más importante, beneficia la población abierta que no cuenta con seguridad social.

Según el Dr. Richard Smith, editor del British Medical Journal la base científica para la medicina moderna es débil y sería mejor para todos si ese hecho se reconociera más ampliamente. El cita 3 fuentes de evidencia para apoyar su afirmación; la historia de los fracasos, la variaciones actuales en la práctica y la pobre calidad de la investigación.

a) La historia médica reciente contiene varios ejemplos de tratamientos inefectivos o inapropiados practicados por los médicos bien intencionados. Los ejemplos incluyen; amigdalectomías, simpatectomías como tratamiento para el síndrome de Raynaud, la mastectomía radical, el monitoreo fetal intensivo más los enemas y la razurada púbica previa al nacimiento y el amplio uso de los tranquilizantes menores supuestamente inofensivos. Todas estas prácticas son cada vez más raras, sin embargo, fueron consideradas como el tratamiento estándar en su tiempo, realizadas rutinariamente por los médicos en los pacientes quienes erróneamente asumían que los médicos sabían lo que estaban haciendo.

b) Hay una sorprendente discrepancia en las estrategias de tratamiento entre los doctores en los E.U., lo mismo que entre los médicos que practican en diferentes paises. Existe una variación de hasta 5 veces entre los paises en relación a la frecuencia con la cual muchas operaciones son recomendadas, tales como la colecistectomía, la histerectomía y la prostatectomía. Otras variaciones pueden encontrarse en las tasas de prescripción de varios medicamentos, la necesidad de la hospitalización y las canalizaciones para segundas opiniones. Los médicos americanos y los británicos, por ejemplo, no consideran a la hipotensión una enfermedad que deba ser tratada, mientras que los doctores alemanes dan a los pacientes con esta enfermedad, medicamentos, hidroterapia y tratamiento en spas. En otro ejemplo, los franceses comúnmente prescriben dilatadores de los vasos sanguineos cerebrales, sin embargo, éstos se consideran por los médicos británicos y los americanos, inefectivos.

c) Las variaciones existen en la práctica porque hay una evidencia científica inadecuada sobre lo que sirve y la evidencia que sí existe, según como es reportada en las decenas de miles de revistas biomédicas, es más frecuentemente de calidad pobre. En un estudio reciente Canadiense, se descubrió que solamente el 1 % de todos los artículos encuestados en las revistas médicas estaban dentro de los estándares científicos básicos.

Los investigadores afirman que un sorprendente 85 % de todas las intervenciones médicas no están apoyadas por evidencia sólida científica. Tomemos, por ejemplo, el tratamiento estándar del glaucoma, un enfermedad del ojo que afecta a 1.5 millones de personas en los E.U. Se usan medicamentos para reducir la presión intraocular, a veces seguidos por la cirugía o el tratamiento con el rayo láser. Cuando los investigadores buscaron la evidencia que apoya este régimen aceptado y ampliamente practicado, encontraron solamente 4 estudios controlados, de los cuales, 3 mostraron que este tratamiento en realidad, ponía las cosas peor. Los editoriales de las revistas y los libros de texto comúnmente recomiendan este acercamiento a pesar de la falta de evidencia científica.

Porqué los médicos tan frecuentemente dan tratamientos que les falta prueba de efectividad? El Dr. Smith sugiere que los doctores quieren creer que saben más de lo que saben porque eso los hace sentir poderosos y a los pacientes les gusta la idea de que los doctores tienen el poder sabelotodo para curarlos. El sugiere, sin embargo, que todos estarían mejor si la profesión médica confesara la extensión de su ignorancia a ambos el público y los que hacen las políticas del gobierno.

Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Profesor de Farmacología del CUCS de la UdeG
Enzimáticas, AC
Tel. (33) 3637-7237, 3650-2537
hector_solorzano@hotmail.com

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Publicado en Homeopatía por directorioholis

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